Correr “en las alturas”

He podido comprobar en mis propios pulmones lo que sucede cuando corres a una altitud diferente a la que acostumbras. Además, teniendo en cuenta que en Valencia corremos a nivel del mar, imaginad el desastre… Igual exagero un poquito, os cuento y me decís si fue o no un desastre.

Eso que te lían (y te dejas liar) para correr, así, de repente, fuera de casa. ¿La excusa? Entre otras: es una que ya has hecho (en Valencia), son sólo 10k, pruebas correr con altitud… Así que, al final, me inscribí a la Rexona Street Run de Albacete a escasas horas del cierre de inscripciones. Sí, Albacete.

Una ciudad donde nunca había estado, clima más seco que en Valencia, más fresco también, y a mayor altitud sobre el nivel del mar, a unos 690m sobre el nivel del mar.

Dicen que “mientras más alto sea un sitio respecto al nivel del mar, menos oxígeno hay en la atmósfera, por lo que tu cuerpo requiere realizar adaptaciones para soportar la menor presencia de oxígeno y al hacerlo será menos eficiente llevando oxígeno a los músculos de lo que lo sería al nivel del mar” (tomado de Araiz Corre).

Vamos, que miedo no tenía, sino lo siguiente. ¿Correr a 700 sobre el mar? ¡¡Si en Valencia es a 0 o incluso bajo el nivel del mar!! Pero bueno, a por ello.

Me desperté el sábado y pensé “me esperan 2 horas de coche, voy a estirar piernas”. Así que salí a correr. Sí, como lees. Salí a correr 5,51km en 25minutillos. Crazy…

Tras dos horas de carretera, un paseo por la ciudad -reconociendo terreno y recorrido- y una comida ligera, un ratito para descansar y a disfrazarse de runner. Nervios a flor de piel. Son sólo 10km, pero tengo miedo. Encima, con presión, pues han vendido de ti que corres “mucho”.

Albacete está en la calle. El que no corre, ha salido a animar. Equipados por completo, salimos a la calle a encontrarnos con el resto de amigos. Al final, entramos a la zona de salida tirando hacia el final. Eso sé no es bueno, pero haremos por encontrar huecos y quitarnos a la masa, ya que los primeros kilómetros son muy estrechos.

Conecto el Garmin y le pido que empiece a encontrarse. Lo del GPS a veces se me raya y no me sitúa.

19:00, salida. El Sr. Garmin no se ha encontrado, así que decido correr en modo temporizador, séase, a ciegas. Sin saber ritmo. Cruzo el arco de salida tras 1:22 desde la salida, y empieza la tortura…

Antes de seguir, una queja. En las carreras, se corre. Vale, que si es una carrera popular, se permite andar. Pero no puedes ponerte delante e ir andando haciendo tapón. Si vas a caminar, ponte en la zona del final de la salida, no te llevarás los gritos de los que intentan correr, y seguramente irás mucho mejor.

Pues eso, hubo que zigzaguear un montón, y además, lo hicimos a un ritmo muy elevado. Los primeros 3km fueron a un ritmo muy alto. Eso, o era el ritmo habitual pero a 700m de altitud. No, íbamos muy, muy rápidos. Pero claro, Sr. Garmin estaba de vacaciones…

Como no quería que el resto se sintieran retrasados por mi culpa, les dije que tiraran, insistí en ello. Tiraron, y allí me quedé. Corriendo en una ciudad nueva, en medio de 2.000 más, sola y con falta de oxígeno. Porque sí, noté la altitud.

Tanto la noté que casi abandono. Como lees. El recorrido eran dos vueltas a un circuito, y al pasar la primera, cerca del avituallamiento y del km.5, me ahogaba. Me ahogaba tanto, que me aparté y me tiré al suelo, a sentarme, en un portal. Los espectadores de la carrera se acercaron “¿estás bien, necesitas algo?” Sí, algo que no me puedes dar: oxígeno, pulmones…

Paré el temporizador: llevaba 22minutos 50 segundos y casi 5km. Vamos, un ritmo de locura para una altitud diferente.

Quería llorar. Había ido a correr, y no había sido capaz de terminar. Sólo eran 10kms y me había hundido muy pronto.

Mi mente había abandonado, me había vencido.

Pasé 4 largos minutos pensando cómo llegar a la zona de meta sin interrumpir el curso de la carrera. Hasta que algo hizo click.

“¿Voy abandonar? ¿No he ido a correr y probarme? Sandra no abandona nunca, lo da todo siempre”. Así que, de repente, de la nada, me vi en pie y con unas fuerzas inusitadas.

Ays, que mi Garmin seguía sin GPS. Es igual, temporizador al canto y a correr. Y sí, me reincoporé a la carrera. Corrí, dolió, sufrí… pero crucé la meta. Crucé la meta en el minuto 53 con algo, tiempo real según organización 52 y algo. Pero… yo estuve parada un rato…

El temporizador del Garmin marcó la segunda parte en 26minutos 15 segundos. Es decir, en total estuve corriendo (y sufriendo) 48 minutos con algo. ¿48? Hubiese sido MMP, pero no cuenta. Llegué a meta, experimenté con altitud.

Así que, la Rexona de Albacete fue un gran ejercicio psicológico-runner, que de cara a noviembre hay que empezar a trabajar eso ya…

Como experiencia, dolorosa pero buena. Estoy pensando repetir ciudad para junio… No adelanto mucho de momento jejeje.

Así que, una experiencia, un ejercicio importante, un buen fin de semana runner. Próxima parada, ¡Ekiden!

#LiveSanus

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Rexona Street Run Valencia

Febrero ha amanecido soleado, frío, ventoso…

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Pero había una meta que cruzar, la de la Rexona Street Run 10k Valencia. Así que, al lío. En pie prontito, desayuno & devocional (como cada día) y ducha rápida [sí, tengo un post a medias sobre aquellas cosas raras que hacen los runners antes de una carrera, y ésta es una de ellas]. La equipación la dejé anoche preparada, así que me visto y salgo.

Mare, quin fred fa… Sí, fresquito, pero mientras no sople el viento de los últimos dos días, todo irá bien. Ilusa…

La Rexona Street Run es una carrera joven, en Valencia bastante desconocida, puesto que los inscritos no sumábamos los 2.000 corredores. Sin embargo, eso la hace rápida desde un inicio, con pocas aglomeraciones y susceptible y asequible para batir alguna que otra marca personal.

Hacía frío… Mi hermana de nuevo voluntaria (le está cogiendo el gustillo), mi primo corriendo de nuevo y dos de sus amigos también. Se ha presentado la plataforma Trotting Experience, que nos ha dirigido en un pequeño calentamiento a los pobrecitos que estábamos ahí a puntito de congelarnos.

Salida sin cajones, pero con tan poca gente, hemos salido casi encima de línea de salida (apenas 20segundos después del pistoletazo).

Había visualizado y repasado mentalmente el circuito como una docena de veces. Dos grandes rectas (avenida del Puerto, 2,5km; paseo de la Alameda, 3 últimos km) y alguna otra algo más corta. Sabía cuándo iríamos en ligerísima pendiente ascendente y cuándo en ligerísima descendente. Tenía muy en mente que en la recta de meta tendría que cuidarme y sprintar más tarde que en la 10k Divina Pastora, para no morirme al final. No había jamonero esta vez, ni ninguna cuesta pronunciada o desnivel a tener en cuenta. Sólo algo que no podíamos controlar: el viento.

La intención era correrla, terminarla, intentar mantener el tiempo bajo de los 50minutos y durante el año, ir bajando algo esa marca, sin agobios, que hace tan sólo 3 semanas que fue la última 10k. Vamos, disfrutarla.

Empezamos y salimos al ritmo que se ha convertido en mi habitual en esta distancia en competición: 4:45-4:50. Algo fuerte para lo que había pensado, pero asequible durante todo el trayecto.

La prueba ha transcurrido bien, hasta el kilómetro 5 y medio… Se nos ha acabado la avenida del puerto y hemos virado a la derecha, suave descenso pero, y es un pero importante, viento en contra. Rachas fuertes, no como para tener que suspenderla como han hecho con un trail en Llombai, pero sí de esas de las que te frenan el ritmo, de las que te tienen luchando.

Menuda lucha, ha habido un punto, llegando al kilómetro 8, que pensaba que no llegaba. El ritmo en este tramo ha bajado a 5:10. Sólo quedaban 2 kilómetros y no me veía capaz de mantenerme bajo los 50, ni muchísimo menos llegar a terminarla. Me he dado cuenta que de uno de los amigos de mi primo, que ha ido a mi vera todo el recorrido, iba frenando por no dejarme atrás. Le he dicho que tirara, que el aire me estaba matando.

Sola ya, entre otros cientos de corredores, mi mente decía: “no vas a acabar, el aire te ha dejado KO, te va a dar un chungo antes de cruzar meta”. ¡¿¡Perdona?!? No, lo siento. Miro el reloj: tengo margen para acabar bajo 50minutos. Estoy a menos de un kilómetro 200 metros. ¿Me voy a rendir aquí? No, señores. A esta runner no la para el simple viento.

Salen fuerzas renovadas no sé de dónde, y cruzo el primer arco que me indica que la meta está cerca. Sí, si, pero no tanto como parece. Reservo fuerzas para los últimos 500 metros. Sigo adelante hasta que veo el punto en el que si sprinto, puedo llegar a meta cómodamente bajo los 50minutos. Y le apreto. Tengo esa manía, apretar en los últimos metros.

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Cruzo meta, me topo enseguida con el amigo de mi primo. Al final, sólo me ha sacado cerca del medio minuto.

Tiempo oficial: 50:03; tiempo real: 49:43. Apenas 7 segundos más que mi MMP (conseguida apenas hace 3 semanas).

[Actualización 02/02: Llegada a meta, cortesía de CorriendoVoy. Esta vez me han cazado bien cazada… http://www.corriendovoy.com/atletismo/122257/rexona-street-run-2015-valencia ]

Unas horas más tarde, publican clasificaciones oficiales, y todas las estadísticas posibles. Entre las mías he descubierto lo siguiente:

– 25 en la general femenina (422 mujeres han participado)

– 12 en la Senior femenina

– Mejor MMP en los primeros 5k

– Kilómetro más rápido (MMP) en 4:40

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¿Qué más puedo decir? Estoy satisfecha con el trabajo realizado hoy. Muy satisfecha. Sin objetivo real, acabar con estas estadísticas, anima bastante y me hace pensar… Si no hubiera habido 3km en contra del viento, ¿habría batido mi MMP de hace 3 semanas y habría bajado de los 47minutos? No lo sabré… pero se descubrirá en la próxima 10k (que no sé cuál tengo programada). De nuevo, agradecer la labor de todos los voluntarios, de la organización y de la ciudad de Valencia. Se nota que somos la Ciudad del Running.

Así que, una buena Rexona Street Run y una buena mañana de diversión. Eso sí, el vendaval me ha dejado KO. El ataque alérgico de después espero cese al descansar esta noche…

¿Próxima carrera? En 4 semanas, la 15k Valencia abierta al mar… Toca prepararse para ella.